DE LA HISTORIA Y ESTRUCTURACIÓN DEL PROYECTO

1. Preocupaciones iniciales: ¿qué pasó con las personas y sus derechos?

Tras los sismos del 7 y 19 de septiembre de 2017 emergieron, paulatinamente, diversas preocupaciones de la sociedad civil en torno a las acciones y omisiones de las autoridades estatales para afrontar el contexto de emergencia y garantizar el goce efectivo de los derechos de quienes se habían visto afectados por estos eventos naturales. Una de las preocupaciones principales que motivó lo que en un primer momento se proponía como una ruta de documentación de afectaciones entre redes ciudadanas fue que, durante los primeros días posteriores al sismo, observamos manejos inadecuados de las autoridades en torno a las listas de desaparecidos y fallecidos, así como al manejo de los cuerpos y restos de las personas que perdieron la vida durante el terremoto. Una de nosotras—Ana Paula Félix Mandoki— se sumó a una iniciativa ciudadana que buscaba construir una lista de personas desaparecidas para poderla contrastar con la poca información oficial que era pública.

Con el fin de apoyar esa iniciativa, así como de constatar si se estaban respetando los derechos de sus familiares que, ante la incertidumbre, no contaban con información sobre el paradero de sus seres queridos o sobre los objetos personales que permanecían en edificios colapsados y dañados, se fue gestando la idea de promover la documentación de afectaciones a derechos humanos desde la sociedad civil, una iniciativa que se fue ampliando con el paso de los días ya que rápidamente observamos que posiblemente las omisiones y negligencias de las autoridades no se limitaban al manejo de cuerpos y acciones para identificar a desaparecidos sino que incluían: la falta de mecanismos adecuados para el resguardo de objetos personales; la demolición prematura de edificios colapsados que dificultaba realizar peritajes para deslindar responsables y la falta de condiciones adecuadas de vivienda de emergencia para las personas damnificadas.

En un primer momento, de forma más general, era posible observar que: i) el enfoque de las instituciones de gobierno se encontraba dirigido principalmente a la identificación de daños a inmuebles e infraestructura y otros daños patrimoniales ocasionados por los sismos, y no en las personas afectadas; ii) la información y los datos oficiales eran deficientes; y que iii) la cobertura mediática se enfocó en las afectaciones de zonas con condiciones económicas más favorables de la Ciudad de México y en menor medida se registraba la magnitud de las afectaciones tanto en zonas urbanas marginalizadas como en zonas rurales.

Lo que para el momento eran intuiciones informadas conllevaron a la toma de tres decisiones iniciales: i) la importancia de contribuir a iniciativas que trasladaran la atención a las personas afectadas por el sismo y la garantía de sus derechos; ii) la necesidad de impulsar ejercicios de documentación independiente que permitieran generar un archivo o repositorio no oficial, para contrastar con los datos gubernamentales, y evitar el sub registro de afectaciones; y iii) que este ejercicio de documentación requería insertarse en las redes ciudadanas que emergieron tras el sismo y que incluían organizaciones de derechos humanos, y de la sociedad civil que estaban brindando apoyo humanitario, así como grupos de estudiantes y profesores que redireccionaron sus actividades universitarias para responder al contexto de emergencia. La conjunción de estos tres puntos permitió la concepción de un proyecto de documentación dirigido a registrar las afectaciones de las personas y sus derechos, especialmente las que se encontraban fuera de la visibilidad pública, bajo una perspectiva de derechos humanos que posteriormente fuera de utilidad para las y los afectados por el sismo.

Ahora bien, aunque esta concepción orientó las distintas fases de lo que en las semanas subsecuentes se convertiría en un proyecto de documentación, estas se manifestaron de diferente forma dependiendo de las necesidades que parecían ser más apremiantes y las capacidades de trabajo tanto del equipo de coordinación como de las redes voluntarias que fueron su músculo fundamental.