DE LA HISTORIA Y ESTRUCTURACIÓN DEL PROYECTO

2. Ruta de documentación

El 27 de septiembre de 2017 hicimos pública la ruta de documentación de afectaciones, que ofrecía una guía para que cualquier persona u organización de la sociedad civil pudiera reunir información sobre las afectaciones sufridas. En el contexto posterior más cercano al sismo, y con el apoyo de organizaciones de derechos humanos que contribuyeron a la elaboración de la ruta, se identificó la necesidad de dirigir la atención hacia cinco puntos particulares:

Documentación sobre personas desaparecidas o fallecidas por causa del sismo, y otro tipo de afectaciones a los familiares de aquellas.

En los primeros días, algunos sitios de derrumbe tenían sábanas realizadas por familiares, vecinos o amigos, pero el control militar aumentó en las zonas de rescate y en muchos lugares las sábanas dejaron de ser públicas. Esta falta de información pública continuó con el paso del tiempo dado que no se informó oficialmente sobre el número de personas reportadas desaparecidas, ni rescatadas (con o sin vida) una vez terminadas las labores de rescate1. Al mismo tiempo, fueron muy preocupantes las denuncias periodísticas y de organizaciones de derechos humanos respecto a las irregularidades en el manejo e identificación de restos y la notificación a familiares de las víctimas 2.

Documentación acerca del resguardo y restitución de bienes, incluyendo objetos personales relevantes para la localización de personas desaparecidas durante el sismo del 19 de septiembre.

Conforme iban culminando las tareas de rescate en los edificios colapsados durante el sismo del 19S e iban avanzando las labores de remoción de escombros, comenzó a ser visible el grave problema de manejo de los bienes encontrados en edificios colapsados o con daños estructurales que impedían el ingreso inmediato de sus habitantes. Si bien en algunos sitios se permitió el ingreso de familias afectadas para la búsqueda y recuperación de enseres y objetos personales, en varios casos se reportó que los objetos hallados dentro de los escombros no eran debidamente separados y resguardados, sino que eran llevados a los basureros, sobre todo en el Bordo Poniente de la ciudad. También se reportaron hurtos en las zonas de emergencia e incluso en los basureros. Todo esto demostraba una ausencia de protocolos claros y conforme a derechos humanos para la custodia, recuperación y restitución de bienes.

Particularmente respecto de personas fallecidas o desaparecidas, se reportó con preocupación la ausencia de custodia de objetos personales que permitieran identificar a personas fallecidas o dadas por desaparecidas. Con fundamento en tales situaciones se consideró necesario documentar el tipo de trato que las autoridades estaban dando a los objetos personales encontrados en los edificios colapsados o cerrados por daño estructural e intentar promover veedurías ciudadanas y protocolos para un tratamiento adecuado de tales bienes.

Documentación que permitiera prevenir la demolición prematura de edificios que sufrieron daños estructurales por el sismo, o que permitiera aclarar las circunstancias y posibles responsabilidades alrededor de los derrumbes y demoliciones.

Durante los primeros días posteriores al sismo se interpusieron 14 amparos en la Ciudad de México para evitar el uso de maquinaria pesada que pudiera obstaculizar la búsqueda efectiva de personas con vida. De esos amparos, el poder judicial otorgó 7. Sin embargo, durante las primeras semanas tras del sismo se registraba información dispersa sobre algunos edificios en los que, o bien no se interpuso un amparo o este no había procedido, por lo que se consideraba vital registrar información al respecto.

En las edificaciones donde había procedido la demolición existía incertidumbre dado que en ciertos casos esta se había realizado sin antes divulgar de manera pública una lista del total de personas rescatadas en el derrumbe y si habían sido encontradas con o sin vida. Asimismo, se hablaba de demoliciones que habían procedido sin antes realizar un peritaje confiable para determinar la causa del derrumbe. La ausencia de información al respecto complica las investigaciones necesarias para identificar y sancionar a posibles responsables, así como exigir el cumplimiento de obligaciones estatales. Por lo tanto, se consideró necesario construir información confiable que pudiera respaldar la eventual investigación de este tipo de casos.

Documentación sobre las condiciones de desalojo de edificaciones y situación de los albergues

Pese a que la atención inmediata se desplegó alrededor de edificaciones colapsadas, con el transcurso de los días se comenzó a conocer sobre lugares con riesgo de derrumbe en los que se estaban adelantando evacuaciones o desalojos. Aunque estas acciones se justificaron bajo el argumento de la protección de la vida de sus habitantes, hubo casos en los que se denunció su carácter innecesario o forzoso, y la información existente no permitía identificar las condiciones que debían reunirse para que procediera un desalojo respetando los derechos de quienes debían abandonar las edificaciones. En este sentido, se decidió documentar las condiciones de tales procedimientos.

Paralelamente, desde el primer día del sismo se dispusieron albergues gubernamentales y campamentos ciudadanos para atender a la población afectada. Pese a la importancia de estos espacios de vivienda de emergencia, se conoció información fragmentaria sobre la presencia de autoridades militares en los albergues y sobre tratos no adecuados a sus integrantes, lo que nos impulsó a documentar las condiciones en las se encontraban tanto en los albergues y campamentos como la población que acudía a tales espacios. Asimismo, se consideró necesario identificar si en tales lugares se estaba siguiendo algún tipo de protocolo en materia de derechos humanos.

Documentación sobre oportunidades de reconstrucción y restablecimiento.

A medida que culminaban las labores más urgentes de búsqueda de desaparecidos, recuperación de restos y atención humanitaria a supervivientes, las personas afectadas por el sismo empezaron a preguntarse por los apoyos gubernamentales y no gubernamentales que les permitieran reconstruir sus viviendas y lugares de trabajo, así como sus condiciones de vida.

En un primer instante se conoció el apoyo económico transitorio de $3000 ofrecido por el gobierno de la CDMX, el cual, en vista de los propios damnificados resultaba insuficiente. Empero, era nula la información sobre la política de reconstrucción que se seguiría (para el momento se conocía sobre la existencia de donaciones particulares o promesas de autoridades que, en todo caso, no contaban con respaldos ni marcos normativos claros), por lo que se consideró importante documentar las demandas de los y las afectadas en este sentido, y la información sobre las promesas de reconstrucción que se estaban haciendo. Este punto en particular se consideró como un espacio idóneo para promover políticas que garantizaran apoyos más significativos y sobretodo más participativos y sostenibles. Además, se consideró que la reconstrucción ofrecía una oportunidad no solo de devolver a las personas a la situación en la que se encontraban con anterioridad a los eventos naturales, sino también para transformar las condiciones de exclusión y vulnerabilidad de la población socio-económicamente más pobre que había resultado afectada por el sismo.

Para la recolección de información relativa a los cinco puntos mencionados, se creó un formulario dividido en cinco apartados (Anexo I) que fue revisado y discutido con organizaciones de derechos humanos y centros de investigación, quienes a su vez avalaron la ruta de documentación. El apoyo desde un primer momento del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), Proyecto sobre Organización, Desarrollo, Educación e Investigación (PODER), Habitat International Coalition América Latina (HIC- AL), Fundar-Centro de Análisis e Investigación, Centro de Derechos Humanos Fr. Francisco de Vitoria, Servicios y Asesoría para la Paz (SERAPAZ) y el Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia (IMDHD) fue fundamental para que este ejercicio ciudadano pudiera tomar forma. Con la participación de estas organizaciones y de otras redes como Epicentro, se le dio difusión a la ruta de documentación de afectaciones en el contexto posterior al sismo, llamando a redes de voluntarios que quisieran ayudar en la recolección de información.

Pese a la respuesta de algunos interesados, este primer impulso reflejó rápidamente la necesidad de realizar dos ajustes. En primer lugar, nos dimos cuenta que, si bien la información recabada podría ser de utilidad para las redes ciudadanas de acopio, para las organizaciones de derechos humanos y para los espacios organizativos de la misma población afectada, el trabajo de documentación en sí era un aporte que se podía hacer desde la academia. Por lo mismo la recolección de información en sitio se realizaría principalmente por estudiantes y profesores universitarios que pudieran acudir a los lugares que concentraban afectados, en especial en aquellos marginados de la atención mediática, a recoger la información de la ruta. En segundo lugar, procuramos articular en la medida de lo posible, los esfuerzos civiles de documentación para prevenir la duplicación de esfuerzos y, sobre todo, para evitar la revictimización de la población afectada, que para el contexto pos-sismo recibía múltiples visitas de agentes oficiales y no oficiales sin propósitos claros, aumentando la incertidumbre.

1. Ver, por ejemplo, la base de datos elaborado por Animal Político que da cuenta de contradicciones entre los reportes de fallecidos. Animal Político, “#MapaContraelOlvido: Contradicciones en el número de muertos en 10 edificios colapsados en CDMX”, 6 de octubre de 2017, disponible en: https://www.animalpolitico.com/2017/10/victimas-sismo-cdmx-donde-murieron/

2. Ver, por ejemplo, el reportaje de Marcela Turati, “Álvaro Obregón 286: El caótico manejo de los cadáveres”, Revista Proceso, 7 de octubre 2017, disponible en: https://www.proceso.com.mx/506621/alvaro-obregon-286-caotico-manejo-los-cadaveres