AFECTACIONES A DERECHOS HUMANOS

Afectaciones durante la etapa posterior a la emergencia

Como explicamos en el capítulo 7, cuando las labores relacionadas con la emergencia empiezan a culminar, las personas afectadas enfrentan una nueva etapa en la cual ya no reciben atención de emergencia, pero tampoco están cerca de recuperar su status quo ante, pues sus viviendas aún no han sido reconstruidas ni su situación socioeconómica o emocional se ha visto estabilizada. Se trata de una etapa crítica, aunque muy invisibilizada, pues la sociedad entera ya ha regresado a la cotidianidad, y las personas afectadas se ven cada vez más presionadas a responder a las exigencias de esta. Sin embargo, su capacidad de respuesta se ve menguada por los impactos de largo aliento que la emergencia tiene en diversas dimensiones de la vida de las personas afectadas, así como por la pérdida significativa de apoyos solidarios que les sirvieron de red de asistencia.

Nuestras entrevistas lograron capturar apenas algunos esbozos de esta situación, pues como hemos dicho las labores de los brigadistas terminaron a los tres meses de acaecido el sismo de 19S, y además las labores de emergencia de las autoridades en materia de dictámenes, demoliciones y evacuaciones seguían en curso en muchos casos. Sin embargo, se trata de esbozos que son relevantes para comprender de mejor manera los diferentes tipos de afectación sufridos por las personas damnificadas, las cuales pueden servir de base a la reflexión que, en el capítulo 7, se hace sobre las medidas que debería adoptar el Estado para menguar y reparar tales afectaciones.

Aunque las afectaciones a las que nos referimos a continuación tienen en varios casos su origen en la emergencia, sus manifestaciones o impactos se hacen más visibles o agobiantes cuando las labores relacionadas con aquella empiezan a cesar, y su enfrentamiento adecuado requiere de medidas de estabilización y de reconstrucción que exceden en mucho a las labores de emergencia.

Afectaciones laborales y de ingresos

Durante el primer encuentro de damnificados en noviembre de 2017, una señora que perdió su vivienda tras el colapso de uno de los edificios de una Unidad Habitacional en la delegación Coyoacán cuestionó las políticas de reconstrucción, que en ese entonces se encontraban aún en elaboración, por no tomar en cuenta la precariedad económica en la que se encontraban muchas personas después del sismo.

“Los medios dicen: en la reconstrucción va a haber de interés social y de clase media. Lo que no entienden es que antes del 19S éramos clase media, pero ahora nos quedamos solo con la ropa puesta. Y nuestros salarios no alcanzan a cubrir todos los gastos que ahora tenemos. No hay damnificados de primera ni de segunda, todos somos damnificados”.

Nuestro ejercicio de documentación buscó también recopilar datos sobre este tipo de afectaciones socioeconómicas, que a pesar de tener efectos importantes tanto patrimoniales como no patrimoniales (psicosociales, pero también de estatus), por lo general quedan fuera del lente mediático, de la órbita de protección del Estado y de la solidaridad de la sociedad civil.

Nos referimos a las afectaciones derivadas del aumento de egresos y/o de la pérdida de ingresos que enfrentan las personas afectadas cuando, con motivo de la emergencia o de los estragos que esta tiene en su vida, deben incurrir en mayores gastos y/o pierden sus empleos o fuentes de ingreso de manera temporal o permanente. Estas afectaciones tienden a agravar y a hacer más permanente el empobrecimiento económico derivado de las pérdidas materiales, en especial cuando son sufridas por sectores vulnerables de la población tales como personas de la tercera edad, mujeres, miembros de grupos étnicos o de clases sociales bajas.

Según los datos que recabamos, casi una quinta parte de las personas entrevistadas refirieron que el jefe de hogar perdió su empleo tras el sismo del 19S (Cuadro 3.14). Para ofrecer un ejemplo del modo en el cual un fenómeno como ese puede conducir a la pérdida del empleo, describimos a continuación el caso de una familia que vivía en el albergue ciudadano que describimos en el capítulo dos y que fue registrado por una de las brigadas. Durante el sismo, la casa que rentaba la familia sufrió daños severos. Además, el jefe de hogar resultó herido porque le cayó en la espalda un pedazo de los ladrillos huecos de la construcción. El hombre tuvo que permanecer en reposo unos días después del incidente y, como consecuencia de ello, perdió su empleo como taxista. Su nueva situación económica les dejó como única opción mudarse al departamento de los padres del jefe de familia. Sin embargo, el edificio de los abuelos también tuvo que ser desalojado por riesgo de colapso y se vieron obligados a buscar un albergue temporal. Aunque el propietario de la casa que rentaban admitió tener conocimiento previo de una debilidad estructural del inmueble, se negó a ofrecer una indemnización por la pérdida de los objetos personales de las personas.

Cuadro 3.14 Pérdida de empleo del jefe de hogar como consecuencia del sismo

Incluso en los casos en los cuales los jefes de familia damnificados logran mantener su empleo, es posible que su salario deje de ser suficiente para cubrir los gastos del hogar, dado que estos tienden a aumentar significativamente debido a las necesidades de vivienda temporal, trámites y costos de la protección de sus inmuebles y bienes, así como de la reconstrucción en los que usualmente deben incurrir.

Tomando esto en consideración, encontramos la posibilidad de que un hogar pudiera sostenerse a partir de la actividad laboral dividida entre nuestros encuestados: 49% expresaron que el empleo del jefe de hogar u otro miembro era la fuente de sustento principal. La misma proporción refirió que se mantenían gracias a donaciones o apoyos públicos, y sólo un pequeño porcentaje (3%) de pensiones o ahorros (Cuadro 3.15).

Cuadro 3.15 Fuente de sustento de la familia

Al momento de las entrevistas, 35 familias dependían totalmente del sustento del albergue, 19 personas tenían una dependencia parcial del albergue y otras 6 expresaron que el apoyo que les proveía el albergue no resultaba suficiente para mantenerse (Cuadro 3.16).

Cuadro 3.16 Albergue como fuente de sustento del hogar

Así las cosas, muchas personas damnificadas parecen haber sufrido no solo un empobrecimiento sino también un tránsito a una situación de dependencia o semi-dependencia económica en fuentes públicas o solidarias.

Afectaciones colectivas

Una dimensión adicional del daño que pueden sufrir las personas damnificadas en contextos de desastre tiene que ver con las afectaciones grupales o colectivas. Esta es una dimensión del daño que ha comenzado a explorarse recientemente en estudios sobre víctimas de violaciones a derechos humanos, pero que puede resultar muy relevante para el estudio de desastres. En efecto, cuando las personas damnificadas pierden o ven severamente afectadas sus viviendas, por lo general ven afectados también los espacios de esparcimiento y convivencia vecinal que forman parte de sus barrios o conjuntos residenciales. Además, sus relaciones vecinales y sociales (su tejido colectivo) pueden verse trastocadas por la emergencia, o bien porque hay menos oportunidades de convivencia o bien porque estas se vuelven conflictivas tanto entre vecinos afectados (a raíz de todas las decisiones que deben tomarse, y frente a las cuales es usual que haya desacuerdos) como entre vecinos afectados y no afectados (por la diferencia de intereses que puede existir entre unos y otros).

Para nuestras brigadas fue difícil explicar a las personas entrevistadas en qué consistían este tipo de daños. Es posible que, por ello, 80% de las personas hayan dicho no haber experimentado daños de esta naturaleza. Sin embargo, entre los pocos que reportaron daños que forman parte de esta categoría se encuentran situaciones relevantes. Por ejemplo, 13 personas expresaron que hubo daños compartidos por muchos vecinos o daños de grupo, 3 dijeron que hubo daños a espacios comunes o daños colectivos, y 8 reportaron conflictos con vecinos no afectados. Estos casos, aunque escasos, dan cuenta de formas de representación de los daños colectivos en las experiencias de afectación de derechos humanos.

Gráfica 3.6 Tipo de afectaciones a la vida colectiva

Ahora bien, quizás lo más interesante de la aplicación de las preguntas relativas a este rubro fue que las personas afectadas se refirieron a un posible efecto grupal o colectivo del desastre que no habíamos anticipado. En efecto, la pregunta sobre afectaciones colectivas condujo a 15 respondientes a expresar que, como resultado del sismo, habían ingresado a una organización de la que antes no formaban parte, aunque la pregunta no hacía referencia a tal situación. Inductivamente, las respuestas de las personas afectadas nos llevaron a preguntarnos sobre el impacto que los desastres, como otras coyunturas críticas, pueden tener sobre la organización colectiva y la movilización social. Esa pregunta nos condujo a elaborar el capítulo 6 de este informe sobre el surgimiento y la evolución de la organización Damnificados Unidos.

Labores de reconstrucción

Como ya mencionamos, la mayoría de las encuestas de este proyecto fueron realizadas antes de la expedición de la Ley de Reconstrucción de la Ciudad de México. En ese sentido, para ese entonces se desconocían los esquemas concretos que habría de utilizar el gobierno de la CDMX para abordar la materia. Sin embargo, como especificamos en el capítulo 7, las autoridades estatales tienen obligaciones constitucionales e internacionales en materia de reconstrucción, que se derivan de la necesidad de garantizar la progresividad de los derechos sociales de las personas afectadas, de repararlas en caso de violación de sus obligaciones y de prevenir que ellas y los demás ciudadanos vuelvan a sufrir afectaciones en futuros sismos. Por consiguiente, era de esperarse que incluso antes de la expedición de la ley se hubieran promovido o al menos anunciado medidas de reconstrucción, en especial en aquellos lugares donde los colapsos o demoliciones habían ocurrido hace algún tiempo.

En consecuencia, la encuesta preguntó si las personas afectadas conocían de alguna decisión sobre reconstrucción del inmueble colapsado o con daño estructural. Asimismo, se indagó sobre el involucramiento de las y los damnificados en este tipo de medidas, teniendo en cuenta que la constitución y las leyes mexicanas exigen que las personas participen activamente en las decisiones que las afectan.

El primer hallazgo importante en este sentido es que solo 15% de las personas que fueron entrevistadas mencionó conocer que alguna autoridad o actor de la sociedad civil, incluyendo el sector privado, hubiera tomado una decisión en materia de reconstrucción (Gráfica 3.7). Dentro de este grupo reducido, los entrevistados señalaron que en 72% de los casos fueron las autoridades civiles quienes tomaron la decisión de adoptar un plan de reconstrucción. Al respecto, se mencionó la presencia de autoridades delegacionales, del gobierno de la CDMX y federales. Las primeras ofrecieron proyectos de reconstrucción a ser aprobados por propietarios, el INVI y el gobierno de la ciudad hablaron de apoyos económicos (sin especificar el monto), y el gobierno federal intervino mediante apoyos del FONDEN. Por otro lado, seis personas (21%) refirieron que los propios damnificados o la Fundación Slim (en el pueblo de San Gregorio, Xochimilco) se habrían encargado de la reconstrucción (Cuadro 3.17).

Gráfica 3.7 Existencia de decisión sobre reconstrucción en caso de colapso o daño del inmueble
Cuadro 3.17 Tipo de actor que tomó decisión sobre reconstrucción

El numeroso grupo de personas que dijo no saber de ninguna decisión sobre la reconstrucción de su vivienda mencionó diversos motivos para ello. El más frecuente (40% de las respuestas) fue la ausencia institucional, es decir, que ninguna autoridad se había acercado para proporcionarles información al respecto (Gráfica 3.8). Este dato sugiere no solo que no se habían iniciado esfuerzos de reconstrucción en la gran mayoría de casos estudiados, sino también que es posible que, a dos o tres meses del sismo, muchas personas afectadas no hubieran tenido aún ningún tipo de contacto con las autoridades estatales que estaban obligadas a proteger y garantizar sus derechos.

El segundo motivo más frecuente (26%) fue que las personas no tenían información sobre la reconstrucción, lo cual refuerza la situación de incertidumbre en la que se encontraban las personas afectadas.

Gráfica 3.8 Motivo para no haber decisión sobre reconstrucción
* Afectados no han tomado decisión o se encuentran en pláticas con alguna autoridad civil.

Dado lo incipiente de los esfuerzos de reconstrucción identificados por las personas entrevistadas, no pudo recabarse casi información sobre la participación de los afectados en las decisiones sobre el tema. Sin embargo, el capítulo 6 de este informe describe el proceso organizativo de Damnificados Unidos desde su origen, y hace énfasis en la denuncia colectiva que esta organización hizo por la falta de mecanismos de consulta y de espacios de deliberación relacionados con la adopción e implementación de la Ley de Reconstrucción de la Ciudad de México.