AFECTACIONES EN LA DELEGACIÓN TLÁHUAC

Afectaciones y damnificadas en Villa Centroamericana, Tláhuac

Como señalamos en el apartado anterior, las afectaciones del sismo del 19S en la delegación más que producto de un simple desastre natural, fueron socialmente construidas en tanto que la vulnerabilidad y los daños sufridos en delegaciones como Tláhuac se deben a las fallidas políticas sociales y ambientales que el Estado mexicano ha implementado sin prestar atención a efectos socioambientales futuros. Las afectaciones fueron provocadas por fracturas en el suelo las cuales han cuarteado o desnivelado las casas en la Colonia Villa Centroamericana.

La Unidad – que se encuentra en la región noroeste de la Delegación Tláhuac – fue construida en los años de 1989 y 1990 con la finalidad de hospedar a los deportistas que participaron en la décima sexta edición de los Juegos Centroamericanos y del Caribe en la Ciudad de México en el año de 1990. Tiene una superficie de 603,000 m2 que se dividen de la siguiente manera: áreas libres (266,254 m2); áreas verdes (236,795 m2), andadores y pasillos de circulación (42,680 m2) y área construida (57,270m2). En esta última hay 287 edificios con un total de 2,264 departamentos (Proceso 1990). La unidad consta de 10 manzanas o secciones, donde se encuentran los bloques de departamentos o edificios y cada uno tiene 8 departamentos, 4 en la planta baja y 4 en la planta alta. Los departamentos son similares en tanto dimensión y distribución de las habitaciones ya que miden entre 42m2 y 51m2 y cuentan con una estancia (sala-comedor), una cocina, una zotehuela, dos habitaciones y un baño completo. La mayoría presentan remodelaciones y ampliaciones, así como cercas con las que los propietarios han convertido las áreas verdes en jardines particulares.

Foto: Ambar Paz
Fecha: noviembre de 2017
Lugar: Colonia Villa Centroamericana, delegación Tláhuac

Los departamentos de la Unidad fueron vendidos para trabajadores del Departamento del Distrito Federal bajo el régimen de créditos de vivienda “A y B” de la Banca Serfín, donde pagaban un enganche y podían terminar de pagar el resto en un plazo de hasta 15 años. Este modo de financiamiento hizo que entre 1990 y 1994 la unidad se poblara a un ritmo acelerado pues se encuentra a 10 minutos -en transporte particular- de una de las más importantes vías de comunicación de la ciudad (Rosales 1999:88). Otra característica de esta unidad es que tiene una amplia extensión de áreas verdes en su interior, algunas equipadas con juegos para niños; también hay una cancha de futbol rápido, zonas para patinar, un mercado donde hay tiendas y venta de alimentos. Tambien existen otros servicios que se comparten con la comunidad por ejemplo la casa de la cultura -donde se realizan actividades deportivas y talleres- así como una Escuela y una Secundaria Diurna y Templo católico).

Con el sismo del 19 de septiembre de 2017, la Unidad quedó severamente afectada y sus habitantes han atravesado por momentos complicados donde han sentido miedo e incertidumbre por la falta de un dictamen y de información confiable que les indiquen las condiciones y riesgos en las que se encuentran ellos y la Unidad. Las afectaciones al suelo son evidentes, particularmente las grandes grietas de hasta un metro y medio de longitud que se han abierto en distintos puntos de la colonia y han llegado a desnivelar las principales vías de tránsito local y también han afectado las áreas comunes del parque, las escuelas y el mercado.

Los vecinos de la Unidad, incluyendo los que no sufrieron daños a sus viviendas, se hacen preguntas fundamentales para saber si podrán permanecer viviendo en la zona: ¿Existe riesgo de que la tierra se siga abriendo?, ¿Se pueden formar socavones donde hay grietas profundas?, ¿Es posible que los hundimientos de tierra continúen? o ¿Corren riesgo las estructuras de los bloques que están a unos pocos metros de las grietas? A un año del sismo no han recibido respuestas claras y confiables a estas interrogantes, a pesar de que las respuestas son fundamentales para su futuro. Dado la incertidumbre y angustia, varias familias han optado por poner a la venta y rematar su patrimonio.

Las respuestas inmediatas por parte de la delegación, en lugar de ofrecer certeza, generan opiniones encontradas y aumentan las dudas respecto de la voluntad política del gobierno de encontrar soluciones duraderas. Por ejemplo, la delegación, tomó la iniciativa de rellenar las grietas de la unidad con cemento, lo que generó una división entre aquellos vecinos que aceptaron esa solución rápida para reanudar el tránsito local, y aquellos que no aceptaron esa solución. Estos últimos dijeron que antes de rellenar las grietas era necesario realizar un estudio profesional por ingenieros y geólogos que describan las condiciones actuales del suelo y de las grietas, para evitar futuras tragedias como hundimientos y socavones.

Foto: Eva Bidegain
Fecha: octubre de 2017
Lugar: Colonia Villa Centroamericana, delegación Tláhuac

Si bien algunas de las afectaciones en la Unidad se ubican en la zona central -donde están las áreas verdes, el mercado y las escuelas-, la situación se agrava en las inmediaciones del extremo norte de la unidad. En esa porción de la unidad, las afectaciones fueron mayores pues tres bloques de departamentos que se encuentran con dictamen rojo de los Directores Responsables de Obras (DRO) dado que los edificios presentan daños estructurales graves y deben ser demolidos.

Foto: Eva Bidegain
Fecha: octubre de 2017
Lugar: Cancha de fútbol de la Colonia Villa Centroamericana, delegación Tláhuac

En los seis meses después del sismo, las personas afectadas quedaron a la expectativa del apoyo del gobierno, que se mantuvo ausente la mayor parte del tiempo, incumpliendo con sus obligaciones de responder a las necesidades básicas de las personas damnificadas. Dado la ausencia de albergues gubernamentales en toda la delegación Tláhuac, los mismos afectados se vieron obligados a levantar campamentos por sus propios medios para: 1) custodiar el bloque (con pertenencias al interior) para evitar robos durante las noches, y 2) mantenerse a la espera de la atención y ayuda del gobierno o de la sociedad civil. Si bien el gobierno federal y la delegación Tláhuac les donaron poco tiempo después del sismo una carpa, colchones, cobertores y, durante varios meses después, les dieron servicio de comida caliente una vez al día, los campamentos se sostuvieron principalmente gracias a las manos anónimas que les acercaron alimentos no perecederos, comida preparada, ropa, juguetes para los niños, mantas, papel higiénico, artículos de limpieza, entre otras necesidades.

A finales de octubre 2017, cuando acudimos por primera vez a la zona, nuestra impresión era la de estar sobre un campo minado, donde el suelo no era seguro, las viviendas estaban marcadas con aerosol señalando su inhabitabilidad, había muros desplazados, grietas profundas y desconcierto de los vecinos. Frente a los edificios más dañados de la Villa Centroamericana, del otro lado de la calle, se encontraban dos tiendas de campaña y una carpa de dos compartimentos que fueron donadas por los gobiernos de Italia y China, respectivamente. Allí encontramos principalmente a mujeres, amas de casa y trabajadoras informales, que debieron desalojar las viviendas que habitaron por casi 25 años a las cuales les habían hecho mejoras como cambio de lozas, pintura, plomería, ampliaciones, etcétera.

Un vecino que resultó damnificado nos mostró los detalles de los hierros empleados en el piso y techo de la construcción de su vivienda, que literalmente se desgajó del edificio colindante. Por ser albañil, sabía de la negligencia de la empresa constructora al usar material no adecuado cuando mencionó las pulgadas del hierro. Su vivienda quedó severamente afectada, apenas pudo rescatar mobiliario y pertenencias personales. Le preocupaba la pecera que aún permanecía en el lugar. Por otro lado, cuando comenzaron las demoliciones en febrero del 2018, una de las señoras damnificadas, la más risueña, pudo rescatar al menos las aberturas de las ventanas de metal, que tal vez pueda ocupar para una nueva vivienda.

Autor: Eva Bidegain
Fecha: noviembre de 2017
Lugar: Colonia Villa Centroamericana, delegación Tláhuac

Los vecinos de este conjunto habitacional se conocían de años. Meses después, la vuelta aparente a la normalidad y retomar las rutinas de la vida cotidiana, silencia en parte el golpe más fuerte de la pérdida de su vivienda, de un lugar propio donde uno se sentía seguro.

Sobre la posible ayuda del gobierno a manera de créditos, las personas expresaron mucha indignación pues la gran mayoría son personas jubiladas que ya habían terminado de pagar esas propiedades. Debido a lo anterior, rechazaron la oferta del gobierno de la CDMX de tramitar un nuevo crédito porque no querían vivir el resto de sus vidas como deudoras. El enojo con el que hablaban de los créditos terminaba con un fuerte cuestionamiento al gobierno federal y local: ¿Dónde quedó todo el dinero de las donaciones nacionales y extranjeras que nunca llegaron para las personas damnificadas de Tláhuac?

Durante los meses posteriores al sismo, las personas de Villa Centroamericana buscaron hacer visible su caso para así llamar la atención de organizaciones y del gobierno con la finalidad de obtener respuestas a sus peticiones. Las vecinas del bloque 20-G salieron en un reportaje que se volvió viral en Tláhuac y que se titula “Las casitas del terror en Villa Centroamericana” publicado por grupo Milenio Televisión el 6 de octubre (2017), en él se pueden ver las afectaciones que presentaba ese bloque (antes de su demolición), así como la situación de las grietas que se encuentran en las vías de acceso a los edificios.

Ver video de las Casitas del Terror:
http://www.milenio.com/estados/casitas-del-terror-en-villas-centroamericanas