AFECTACIONES EN LA DELEGACIÓN TLÁHUAC

Mujeres damnificadas en Tláhuac: población vulnerable frente al desastre

El bloque X de la Unidad ha resaltado en el registro de personas damnificadas en Tláhuac debido a que presenta una población altamente vulnerable, el 90% de las personas que lo habitan son mujeres, de entre 30 y 55 años; también hay 3 niños menores de 12 años viviendo en el bloque y un hombre de 53 años. Las vecinas recuerdan que antes del sismo no tenían mucha relación entre sí, se limitaban a saludarse cuando se encontraban en los pasillos y ese era todo el contacto que mantenían, pero desde el 19S las cosas cambiaron, y supieron que tenían que estar unidas para organizarse y así exigir al gobierno que se hiciera presente en la Villa Centroamericana y diera soluciones.

Estas mujeres damnificadas actuaron en grupo, recibiendo un fuerte apoyo por parte de los vecinos de bloques aledaños quienes desde los primeros días se acercaron a preguntarles cómo estaban y si necesitaban algo. Ellas se movilizaron de manera inmediata y fueron a pedir apoyo a diversas instancias gubernamentales tanto de la Delegación Tláhuac como del Gobierno de la Ciudad de México. Gracias a su capacidad de exigir necesidades básicas, ellas lograron levantar un vistoso campamento que además estaba bien equipado, algo que no pudieron conseguir los otros dos bloques aledaños que también presentaron afectaciones. Las mujeres gestionaron una lona de unos 10m2 que pusieron afuera de un bloque para hacer sombra y cubrirse de las lluvias; consiguieron una casa de campaña grande donada por el gobierno de China (con divisiones internas de dos cuartos) en donde colocaron una mesa grande, sillas plegables, una televisión y una colchoneta; lograron también que les llevaran el servicio de comida caliente una vez al día (proporcionado por la CDMX aproximadamente a las 2pm); les dieron desde el Gobierno Central dos casas de campaña donadas por el gobierno de Italia, que las equiparon con colchones individuales, colchonetas y cobertores nuevos.

Entre las vecinas damnificadas crearon un sistema para rotar los días de guardia, así cada noche se quedaban dos de ellas a dormir en las casas de campaña, esto con la finalidad de cuidar que nadie se metiera a robar las pertenencias de sus departamentos. Esta situación resultó ser riesgosa para ellas pues en todo momento estaban expuestas a un posible ataque sexual o a ser víctimas de la delincuencia. Cabe mencionar que la Delegación Tláhuac aparece en la prensa relacionada a la comisión de delitos, inseguridad y la presencia de grupos de crimen organizado y narcotráfico9, este contexto incrementaba el riesgo para las personas damnificadas acampando en las calles. Sin embargo, para disminuir estas situaciones de riesgo las mujeres se coordinaron con las vecinas de los bloques aledaños para que, en caso de que se presentara una emergencia, pudieran estar preparadas para “echarse un grito” y apoyarse.

Sumadas a estas condiciones de inseguridad, se encuentra la situación de precariedad del campamento mismo que, aunque contaba con las tiendas de campaña y la lona, carecía de elementos básicos, sobre todo un baño portátil y agua potable. Esta situación llevó a las vecinas damnificadas a fortalecer las redes de apoyo con familiares y con vecinos de los bloques no afectados, así como con la sociedad civil.

Gracias a la solidaridad de la sociedad civil, las mujeres aguantaron medio año acampando en esas condiciones de precariedad. Por si fuera poco, ellas apoyaban a los vecinos damnificados de otros bloques invitándolos a comer a diario a su campamento cuando llegaba la comida caliente10. La apropiación del espacio y las relaciones vecinales les permitieron mantenerse animadas, activas y en una constante socialización con buena parte de las vecinas que, ante la situación incierta y precaria, llegaban por las tardes a acompañar a las damnificadas e intercambiar información sobre los avances que hay sobre los temas de demolición, dictámenes y reubicación.

Además de este flujo de información entre vecinos, ellas organizaron convivios en el campamento “para que los ánimos no decaigan”. En noviembre 2017 realizaron una celebración por el Día de Muertos con ofrendas de frutas, flores, calaveritas de azúcar y dulces en la carpa y adornaron su bloque derruido al estilo de Halloween, con cajas pintadas de negro simulando ataúdes con calaveras de papel maché. Aquella noche de Halloween los niños salieron a pedir la calaverita, pusieron un karaoke, cantaron y convivieron. En diciembre, organizaron la posada tradicional con ponche y piñata para los niños.

A pesar de la falta de respuesta efectiva por parte de las autoridades y de la incertidumbre respecto a su futuro, nos parece importante resaltar la fortaleza que ellas lograron tener durante el primer año después del 19S. Lo han intentado todo, no han quitado el dedo del renglón y exigen día con día que las autoridades cumplan con sus obligaciones.

9. Recordemos que tan sólo dos meses antes del 19S, en julio de 2017 en la colonia vecina La Conchita se llevó a cabo un operativo de la Marina que terminó con la vida del capo del Cartel de Tláhuac llamado Felipe de Jesús Pérez Luna alias “El Ojos” (Flores Martínez 2017). A esta situación se le suma el contexto de inseguridad que aún antes del sismo reinaba en estas delegaciones pero que en situación de desalojo, complejizó más la situación de quienes vivían en campamentos. Para el caso de la delegación Tláhuac algunos testimonios lo confirman: “Estuvimos viviendo en la calle, en casas de campaña mis hermanos y yo, con nuestras respectivas familias, pero ya nos volvimos a meter a la casa, porque tenemos hijos, yo tengo señoritas y tenemos niños, y corrían mucho peligro en la calle” (Olson, 20 de marzo de 2018). Otros testimonios de vecinos de Tláhuac que participaron en la plenaria mencionaron que la inseguridad se incrementó tras el sismo de manera general aun cuando los campamentos fueron retirados; asaltos a casas y a negocios, así como amenazas, fueron algunos casos de violencia a los que se refirieron, aunque no dieron una explicación más detallada de las últimas (Estrada, 2017, Villanueva 2014 y Arturo Ángel, 2017)

10. Sobre la comida que llega por parte del Gobierno de la CDMX consta de un recipiente de 20 litros con un guisado (por ejemplo, papas con carne en salsa roja), una bolsa de bolillos, y un garrafón de agua de sabor. El servicio incluye platos, vasos y cubiertos desechables de unicel. Las personas ponen su cacerola y ahí les depositan el alimento, el cual viene en un recipiente térmico de plástico.