AFECTACIONES EN LA DELEGACIÓN TLÁHUAC

La incertidumbre ante la falta de información confiable y verídica

Como brigadistas pudimos constatar que las damnificadas demandan, además de información certera sobre el apoyo económico para la reconstrucción, información sobre la situación actual de sus construcciones y del suelo. A un año del sismo aún no tienen información científica para determinar si es posible seguir habitando allí. El portavoz de la asamblea de las personas damnificadas de Tláhuac, dijo “ya no sólo hay miedo de perder casas sino también nuestros terrenos”. No obstante, se logró establecer un convenio entre la UNAM y el gobierno delegacional para una investigación multidisciplinaria que durará 18 meses. Los vecinos de la colonia del Mar esperan que éste les arroje información sobre qué técnicas y material se debe utilizar para la construcción de sus casas y del asfalto. En ese sentido, resalta la importancia que le otorgan a los estudios científicos y técnicos al mencionar que esta es una “solución real científica”, y que asumen como verídica en tanto sea una investigación independiente y no un estudio realizado por el mismo gobierno de la CDMX.

Sin embargo, a seis meses del sismo aún impera la confusión e incertidumbre entre la población pues señalan que no hay una declaración concreta por parte del gobierno sobre la situación del suelo y de una posible reubicación. Además, algunos expertos independientes que visitaron la zona emitieron puntos de vista contradictorios. A pesar de la falta de un estudio preciso sobre la viabilidad de reconstruir en las colonias Villa Centroamericana y del Mar, existen múltiples investigaciones sobre los suelos ex lacustres que ya han documentado la fragilidad de éstos cuando se transforman en asentamientos humanos expuestos a densidad poblacional (San Miguel, 2010; Cruz Atienza et al., 2017; Torres Álvarez, 2017, Lugo-Hubp, 1991; Carreón-Freyre et al, 2017; Durazno, 1994; Reynoso, 1996; Eudefroy & Acevez, 2010). Un escrito elaborado por el Laboratorio de Mecánica de Geosistemas de la UNAM, el Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED) y el Centro de Evaluación del Riesgo Geológico (CERG), posterior al sismo 19S señala al respecto que:

Desde mediados del siglo XX, cuando inició el fenómeno de subsidencia o hundimiento regional en la Ciudad de México, numerosos autores han estudiado sus efectos y los riesgos que implica para sus habitantes y se ha mostrado que a corto, mediano y largo plazo, la persistente subsidencia del terreno causa daños sobre construcciones e instalaciones poniendo en riesgo su estabilidad (Carreón-Freyre et al, 2017)

A esta discusión, los damnificados de Tláhuac, junto con los damnificados de Iztapalapa que comparten condiciones semejantes, le suman la problemática de la extracción de agua subterránea y la relacionan con las fracturas ocurridas en la colonia del Mar y se preguntan:

“¿Dónde está el pozo que recién se inauguró? (en alusión a Santa Catarina 3-A)11 sabemos que están sacando más agua y lo presumen, sabemos que por eso nos estamos hundiendo, que por eso pasó lo que pasó, por eso se cayeron casas y se abrieron las calles; lo que no sabemos es a dónde va a parar el agua que sacan porque nosotros no tenemos”. Surgen también las siguientes preguntas: ¿Si no hay información precisa sobre los suelos de la región que permita tomar decisiones, ¿cómo sí es posible hacer proyectos de excavación a tantos metros de profundidad con la seguridad de que esto no impactará negativamente a la ciudad? En fin ¿el Estado está produciendo esa información o está restringiendo su acceso? ¿Existe la información, se oculta o se da a medias?

11. Un pozo de dos kilómetros de profundidad inaugurado a mes y medio del sismo que hace parte de un nuevo sistema de pozos para la extracción de agua que ya se están excavando a la misma profundidad en las delegaciones de Iztapalapa y Tláhuac.