AFECTACIONES EN LA DELEGACIÓN TLÁHUAC

Para resumir las afectaciones y exigencias desde Tláhuac

Nuestra insistencia en ver el sismo como un desastre socialmente construido y no como un desastre natural, es porque en la delegación Tláhuac es evidente que la combinación de políticas públicas sobre los recursos hídricos de la Ciudad de México y el cambio del uso de suelo, incluyendo proyectos inmobiliarios y megaproyectos, como la línea 12 del metro, han desestabilizado aún más el suelo lacustre de la delegación. Son factores presentes antes del sismo los que explican el tipo de afectaciones que sufrieron colonias como del Mar y Villa Centroamericana en Tláhuac. Los daños ocasionados en la delegación y el tipo de afectaciones a los derechos de las personas damnificadas en Tláhuac se deben, no a los movimientos telúricos, sino a este conjunto de políticas de estado que crearon condiciones particulares de vulnerabilidad y riesgo ante posibles sismos. En en caso de las colonias del Mar y Villa Centroamericana estos daños estos daños se manifestaron en grietas y fracturas profundas en la tierra.

A un año del sismo, faltan planes de reconstrucción integral de áreas comunes, estudios de suelo y demoliciones de los bloques que resultaron afectados en la Unidad de la colonia Villa Centroamericana. Ante la gravedad de los daños se siguen preguntando ¿Es posible la reconstrucción de sus viviendas? ¿Cómo construir en un lugar que presenta fracturas de varios metros de largo y de profundidad? ¿Cómo construir en un suelo completamente desnivelado y que se sabe que no es estable, que se seguirá moviendo?

Sin duda, las consecuencias del sismo no impactan a todos de la misma manera, pues las diferencias sociales y económicas determinan el grado de afectación. Como el sismo nos lo ha dejado ver, las mujeres y varones más afectados son adultos mayores, que además de las carencias sociales, tienen una vulnerabilidad espacial porque viven principalmente en áreas de alto riesgo (barrancos, suelos inestables, laderas expuestas a deslizamientos de tierra, zonas propensas a inundaciones). La elección de estos lugares está relacionado con el precio de la tierra y su localización responde a una estratificación social y desigualdad espacial establecida por el negocio de bienes raíces. Los lugares seguros no están al alcance de todos. La incertidumbre para las personas que habitan en colonias como Villa Centroamericana y del Mar, radica en qué sucederá en próximos sismos con intensidades similares o si es posible frenar la extracción de agua del subsuelo en Tláhuac la cual ha provocado la inestabilidad de la tierra. Si bien los damnificados esperan un peritaje oficial, la percepción de la gravedad de las afectaciones en sus colonias es tal que sus demandas, de no ser posible la reconstrucción, giran principalmente en torno a una reubicación real, humana y justa que se ajuste a sus necesidades sociales, económicas y familiares.

Por otro lado, durante los meses que estuvimos acompañando a las personas damnificadas en Tláhuac, dimos cuenta del rol preponderante de las mujeres en los campamentos, la unidad que fueron generando con aquellas que no sufrieron daños en sus casas, y la red de apoyo ante la inseguridad que se vivía previo al 19S y, particularmente posterior al mismo. A su vez, una acción central para el proceso organizativo de las personas damnificadas de las colonias de Tláhuac ha sido la oportunidad de dialogar y articularse con otros colectivos de ciudadanos damnificados de la Ciudad de México, situación que llevó a concretar el encuentro de Damnificados Unidos en la colonia Del Mar el 10 de marzo de 2018. Las reuniones con otras personas damnificadas han propiciado el acompañamiento solidario y recíproco entre vecinos, bajo una política de autocuidado mutuo que ha permitido la construcción de estrategias de visibilización y así sostener la lucha de los damnificados para señalar las ausencias del Estado, su responsabilidad ante las afectaciones y por ende, la exigencia del resarcimiento y no repetición de éstas.