TESTIMONIOS


Sobre mis encuentros y desencuentros con los damnificados en el Parque de la Delegación Cuauhtémoc1

María Guadalupe Escudero Cortés
Estudiante de Licenciatura en Derecho UACM, Plantel Cuautepec
Brigada Delegación Cuauhtémoc

Yo coordiné la documentación en el Parque en la Delegación Cuauhtémoc, un parque público donde vive un grupo de damnificados que primero fueron afectados por el sismo del 19 de septiembre de 1985 y nuevamente por el sismo ocurrido el mismo día, en 2017.

Quienes formamos la brigada, Mayra, Paty, Noemí, Perla y yo, nos dimos cuenta durante nuestra primera visita que había personas de la tercera edad, gente adulta y niños viviendo en el parque; todos desamparados por las autoridades correspondientes. Cuando hablé con ellos sentí demasiado dolor; al ver la situación en la que se encontraban inmediatamente sentí ansiedad por ayudarlos en todo lo que estuviese en mis posibilidades. Al presentarnos con los representantes del Parque, les explicamos que no éramos representantes del gobierno y tampoco de ningún partido político, sino que somos una iniciativa civil integrada por profesores de la UNAM, el CIESAS, la UACM, el Instituto Mora, entre otros, junto con organizaciones de derechos humanos. Les ofrecimos nuestro apoyo diciéndoles que no estaban solos.

Empezaron a expresar sus inconformidades dado que ninguna autoridad los había visitado. Sabían que varios países habían enviado ayuda económica para ayudar a los damnificados pero no sabían dónde estaba todo ese dinero que había recibido el gobierno mexicano. Aunque se habían dirigido a la Delegación, los funcionarios los habían ignorado, querían demoler sus casas sin resolverles su situación de vivienda. Cuando llegó la maquinaria pesada para demoler sus viviendas, se opusieron. Las autoridades querían demoler y venderles nuevamente otro inmueble a un costo de un millón de pesos. Sin embargo, las personas con las que hablamos se encuentran en condiciones económicas muy precarias, ninguno de ellos percibe un salario que le alcance para cubrir el costo de un millón de pesos. Sobre todo las personas de la tercera edad que trabajaron toda su vida para tener su patrimonio, el mismo que ahora se encuentra destruido. También nos compartieron que pronto llegaría el periodo electoral. Sus experiencias a lo largo de sus vidas han sido que los candidatos prometen todo, pero después de las elecciones se olvidan de sus promesas; los políticos se enriquecen a costa de todo el pueblo mexicano. Por eso nos explicaron que no iban a votar por ningún partido.

Varias personas nos invitaron al interior de sus viviendas, pudimos comprobar que estaban totalmente inhabitadas. Después de tomar algunas fotografías y videos, salimos inmediatamente del lugar pues el inmueble está en alto riesgo de colapsar. Aunque el inmueble sufrió daños importantes en el 85, las autoridades nunca hicieron nada al respecto y entonces vivieron más de treinta años ahí arriesgando su vida. Tras el sismo de 2017 ya los daños eran tan severos que se tuvieron que ir a vivir en el Parque. Ahí instalaron un campamento y se organizaron para cuidar los alrededores de sus viviendas y para evitar que desconocidos entraran al inmueble a robarles sus pertenencias.

Les preguntamos qué necesidades de acopio tenían, y nos respondieron despensa, unas parrillas de gas (pues tenían un horario donde cocinaban para todos). Dado que el proyecto planteaba documentar y a la par ofrecer apoyo humanitario, nos dimos a la tarea de buscar lo que nos pedían. En un principio establecimos una relación de confianza con todos los damnificados del Parque, expresaron agradecimiento con todas nosotras. Acordamos la fecha y horario para realizar la documentación. En ese momento estuvieron presentes una buena parte de los damnificados y los que no estuvieron presentes dejaron sus datos a sus mismos compañeros para que los buscáramos después. Fue una dinámica de mucha colaboración la que logramos establecer. No sólo llenamos todos los formularios para la documentación sino buscamos la despensa que nos habían solicitado y prometimos hacer todo lo posible para conseguir una parrilla. Al despedirnos nuevamente les dijimos que no estaban solos y que si tuvieran cualquier pregunta o necesidad que se comunicaran conmigo e intercambiamos teléfonos.

Durante tres semanas estuvimos en comunicación, mientras yo buscaba como conseguir la despensa y la parrilla. Para esas fechas ya muchos lugares de acopio habían cerrado, incluso con la ayuda de mis profesoras en la UACM buscamos acopio en nuestra universidad pero ya no había. Le solicité a los estudiantes de la UACM nuevamente a llevar acopio, al mismo tiempo que investigué cuáles centros permanecían abiertos. Logré encontrar la despensa y la profesora Mylai me ayudó a conseguir la parrilla. ¡Por fin ya tenía lo que me habían solicitado! Y no solo eso, sino otras personas me habían ofrecido baños públicos y obras de teatro y payasos para los niños. Además les darían juguetes a los niño. Me volví a comunicar con las personas que habíamos entrevistado y al no recibir ninguna respuesta, mi compañera Mayra y yo fuimos directamente al Parque. Nos dirigimos con las encargadas y nos recibieron muy mal, incluso se portaron groseras con nosotras, acusándonos de haber subido al Facebook la información que nos brindaron. Les respondimos que de ninguna manera, que esa información es confidencial. Les preguntamos quien les había dicho eso ya que por el contrario seguíamos apoyándolos, que ya habíamos conseguido el acopio, la parrilla, baños públicos y obras de teatro, juguetes y payasos para los niños. Nos respondieron que ya no necesitaban nada, que ya hasta tenían baños públicos, que nos lleváramos todo eso a quien sí lo necesitara. Nos despedimos para evitar el maltrato pero les dijimos que nos daba gusto que estuvieran bien, que si algo necesitaban, que se volvieran a comunicar.

Al ir caminando por el otro extremo nos dimos cuenta que ya tenían baños públicos. Nos dirigimos a una señora de la tercera edad que estaba afuera de su vivienda que ya se encontraba acordonada. Cuando estuvimos hablando con ella nos dimos cuenta que pertenece a otro edificio afectado, del lado de la calle X y que no había sido invitada por parte de los representantes del Parque para participar en las encuestas, ni a los demás de su edificio. Fue entonces que la señora nos empezó a platicar que los damnificados del Parque y unos de la calle X se agarraron a golpes ya que un partido político les había llevado acopio y baños públicos. Sin embargo, a ella no la habían tomado en cuenta porque no quiso unírseles al partido político, aunque nunca nos dijo cuál era.

En ese momento supimos que de alguna manera se introdujo un partido político que les habló mal del apoyo que les habíamos ofrecido. En ese momento sentí una gran decepción ya que sí eran personas que realmente necesitaban apoyo pero no pude hacer nada para ayudarlos.

1. Se removieron los nombre de calles y el parque por seguridad de las personas que participaron en el ejercicio de documentación.