TESTIMONIOS


¿Qué sucede cuando ocurre un sismo y eres estudiante de Antropología?

Ambar Paz Escalante
Brigada colonia Villa Centroamericana, Delegación Tláhuac

Esta es la pregunta que hoy día reflexiono, como estudiante, como profesionista y como mexicana que sintió el miedo y el peligro durante el sismo que vivimos en la Ciudad de México el pasado 19 de septiembre de 2017. Aquel día el caos, terror y la falta de información nos hicieron sentir muy vulnerables y desesperados. Durante los siguientes días las noticias transmitían imágenes terribles, sobre todo de los edificios colapsados donde voluntarios y expertos se dedicaban a rescatar a las personas atrapadas entre los escombros. Era conmovedor observar como los rescatistas humanos y caninos -como la perrita Frida- buscaban cualquier rastro de vida.

Sin duda lo más impactante en esos momentos de emergencia fue ser testigo de la participación de miles de mexicanos y mexicanas que salían a las calles para apoyar. Me sentí orgullosa de ser mexicana y también me puso la vara muy alta para encontrar la forma de ayudar desde mi propia trinchera -como estudiante de antropología- a las personas damnificadas que habían perdido a sus familiares, su hogar, su trabajo y sus pertenecías.

Como mujer de 30 años, nacida en la Ciudad de México después del sismo de 1985, vivir el 19-S fue una experiencia fuerte y traumática que al principio me dejó en shock y con un mar de emociones encontradas. Pero al paso de las semanas, comencé a desear regresar a mis labores académicas y fue que se me presentó la oportunidad de colaborar en el proyecto Documenta desde abajo 19S. La iniciativa fue la oportunidad para aportar mi granito de arena a partir de las herramientas y conocimientos de las ciencias sociales.

A mediados de octubre de 2017 asistí a las reuniones informativas en el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) donde la Dra. Mariana Mora y la Dra. María Paula Saffon nos invitaron a participar en las brigadas de documentación que aun estaban por formarse. Con mis compañeras del doctorado en Antropología del CIESAS, Eva Bidegain y Gabriela Castillo conformamos un equipo para documentar afectaciones en la Delegación Tláhuac.

¿Cómo viví las primeras semanas dentro del proyecto?

Durante las primeras visitas Eva, Gabriela y yo utilizamos una cámara, una grabadora de voz y los cuestionarios que nos proporcionaron en el proyecto para registrar las afectaciones que observamos en Tláhuac y que las mismas personas nos contaban.

Aunque en un primer momento no sabíamos el alcance que tendrían nuestros registros, tuvimos la mejor disposición de entablar comunicación con las personas damnificadas. En las colonias de la Delegación Tláhuac nosotras percibimos que las personas afectadas tenían una necesidad de ser escuchadas, así como de ampliar sus redes de apoyo con diversas colectivos de la sociedad civil, para así obtener una respuesta rápida y efectiva por parte de las autoridades. Hasta el momento la relación con las autoridades estaba bastante desdibujada.

Tláhuac tiene un significado especial para mi, es la Delegación en la que pasé mi infancia, viví de los 6 a los 12 años en la colonia Villa Centroamericana. Ahí conocí a mis primeras amigas y pasé tardes enteras en los juegos del parque y andando en bici en las áreas verdes de esa unidad habitacional. Hasta la fecha mi padre sigue viviendo en la colonia al igual que una amiga muy querida junto con su mamá. Estas conexiones personas despertaron en mí un fuerte compromiso para apoyar a las personas damnificadas de Villa Centroamericana y en las colonias vecinas.

Quisiera decir que colaborar con el equipo Documenta desde abajo 19S ha sido la manera en la que me he percatado de la importancia que pueden ser nuestras reflexiones críticas como ciudadanas, como académicas. Aunque al principio pensé, al igual que mucho, que los daños causados por el sismo eran el resultado exclusivamente del mismo, al escuchar las historias de las personas damnificadas entendí que fue un desastre socialmente construido, las políticas de gobierno, las formas en que atendieron o no a los damnificados y las propuestas de reconstrucción impactan de manera directa en las afectaciones. Además que me di cuenta que afectó a hombres y mujeres de una manera diferente. Al poner en el centro del análisis la “vulnerabilidad social” pudimos evidenciar esos impactos diferenciados para elaborar recomendaciones dirigidas a las autoridades.

Sabemos que irremediablemente seguirá temblando en el país, por eso es importante elaborar estrategias de prevención y de acción para los sectores menos favorecidos de la Ciudad de México, para pensar en estrategias que debe implementar el Gobierno, sobre todo para los y las que viven en las periferias, incluyendo las delegación Tláhuac y Xochimilco. También se tienen que tomar medidas pensando en otros grupos de damnificadas que viven condiciones de vulnerabilidad como son las mujeres y los niños.

Los testimonios de las personas con las que convivimos nos llevan a hacer un llamado a las autoridades a establecer medidas basadas en el reestablecimiento de los derechos de las personas afectadas.