TESTIMONIOS


Reflexiones como profesor coordinador de las brigadas de estudiantes.

Israel Solorio
Profesor Facultad de Ciencias Políticas, UNAM

Estoy seguro que llevar a mis estudiantes en Administración Pública a documentar las afectaciones del 19S fue una experiencia invaluable para su formación tanto personal como profesional. Esta experiencia no sólo les permitió ver el rostro humano de los problemas públicos, sino también entender la importancia de que exista una Administración Pública que tenga a las personas en el centro de sus prioridades y lo que sucede cuando, por el contrario, se priorizan temas de índole económico y político.

Algo que se quedó grabado en mi cabeza fue cuando una persona afectada por el sismo, que se había quedado sin techo y no recibía ningún apoyo por parte de las autoridades de la Delegación Benito Juárez, les dijo a mis estudiantes: “Qué bueno que estudien Administración Pública. Ustedes no sean como los políticos de ahora, que sólo les interesa robar y no se preocupan por la gente”.

Un evento tan trágico como el 19S nos deja marcados a todos. El dolor y la tristeza vivida es algo que nunca se borrará de nuestros corazones. Pero lo que tampoco desaparecerán serán las lecciones de vida que adquirimos en los días después de la tragedia: el potencial del trabajo en equipo, la importancia de la comunidad y de la solidaridad entre personas y que, al final de cuentas, somos más los buenos que los malos. En esas semanas después del 19S fuimos más los que salimos a las calles a ayudar como fuera posible que los políticos que buscaron sacar réditos de la tragedia a toda costa, más los que nos unimos a las tareas de apoyo y rescate que los especuladores inmobiliarios que provocaron y se beneficiaron de la desgracia ajena.

Mis alumnos de la UNAM no sólo salieron a recabar datos sobre las afectaciones sufridas por el 19S. Su compromiso y humanidad los llevó a hacer acopios y ayudar en lo que fuera posible a las propias personas que dan forma a la tragedia documentada en este reporte. El 19S nos dejó muchas cosas. Para mí y para el grupo de estudiantes de la UNAM que me tocó coordinar una lección vital fue aprendida: una administración pública más humana es necesaria. Espero que esa semilla nacida de la tragedia que se sembró en sus corazones haga ese sueño realidad.