TESTIMONIOS


Testimonio y razones de mi presencia en las brigadas posteriores al sismo del 19 de septiembre del 2017.

Armando Mancilla Galván
Colegio de Geografía, UNAM

Me es difícil escribir este documento-testimonio, no por la falta de razones, sino lo contrario, son tantas que no quisiera jerarquizarlas o dejar algunas en el olvido.

Tuve la fortuna de haber nacido años después del terremoto de 1985 en la Ciudad de México, y que mis padres me criaran con una cultura de recuerdo y prevención. Ellos fueron voluntarios brigadistas en su tiempo, en el momento en que sólo las manos del pueblo estaban disponibles. Lo que nosotros vivimos en septiembre del 2017 no tiene comparación con todo el esfuerzo físico y mental que se necesitó en aquel entonces, y que la mayoría de los jóvenes dimos como apoyo. Agradezco infinitamente las historias y experiencias que mis padres y familia me compartieron.

Puedo asegurar que en mi juventud temprana disfrutaba los sismos como un surfista disfruta de las olas del mar, me emocionaba al sentir uno; no los comprendía en su total magnitud, y ésa visión juvenil la compartí por mucho tiempo.

No fue sino hasta tener familia propia que empecé a ver estas situaciones de manera diferente. Agradezco todas las experiencias y preocupaciones que la paternidad me ha dado, mismas que se convirtieron en un pilar para seguir los pasos de mi padre, forjar mis vivencias para mi hijo y poder llevar esa ayuda donde sea que se me necesite.

Por estas razones y más agradezco a todas las personas brigadistas que compartieron su apoyo en los momentos que el pueblo más nos necesitó; así, gracias a estas acciones, los mexicanos podemos tener por seguro que estaremos ahí, un hermano, un amigo, un vecino… estaremos ahí en los momentos más difíciles, para brindarnos la mano y salir adelante.

Agradezco la oportunidad de haber estado hombro a hombro con las personas que no descansaron en busca de soluciones para los damnificados.

Por ultimo quisiera decir que, pese a no haber conocido a las personas que fallecieron aquel 19 de septiembre –tanto del 1985 como del 2017- lamento su temprana partida y el no haber podido cruzar una palabra, una mirada o un camino con ellos, siempre estarán en mis pensamientos.

Por siempre: fuerza México, fuerza a los damnificados y mil gracias a mis compañeros brigadistas.